Un informe de Oxford destaca la electrificación como esencial para la resiliencia industrial y la descarbonización.

24 de Abril, 2026
por el personal de CSN

Un nuevo informe de la Universidad de Oxford sostiene que la electrificación de la industria pesada ha pasado de ser una posibilidad teórica a una necesidad estratégica, ofreciendo a las fábricas una vía para reducir las emisiones y la exposición a las fluctuaciones de los precios de los combustibles fósiles.

El (reporte)El informe, titulado «Alto Voltaje», se basa en más de 1,600 escenarios climáticos y evidencia de ingeniería para concluir que hasta el 90 % de la demanda energética industrial podría cubrirse con tecnologías eléctricas existentes y emergentes. Sus autores sostienen que las barreras para lograrlo son ahora principalmente políticas y financieras, más que técnicas.

El argumento de la seguridad, no solo el argumento del clima.

La publicación del informe refleja un período de persistentes interrupciones en el suministro energético. La crisis del gas en Europa en 2022 demostró el fuerte impacto que las fluctuaciones en los precios del combustible pueden tener en las operaciones industriales. Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz han reavivado la preocupación por nuevas interrupciones en el suministro. En Asia, el aumento repentino de los precios del gas natural licuado en 2022 obligó al cierre temporal de fábricas en Pakistán y Bangladesh, e incrementó los costos de producción en Japón y Corea del Sur.

Jan Rosenow, catedrático de política energética y climática en Oxford, sostiene que la industria ha experimentado dos importantes interrupciones en el suministro de combustibles fósiles en tan solo tres años. Este patrón, según el informe, refleja una vulnerabilidad estructural en el sistema de abastecimiento energético de la industria pesada, y no una serie de incidentes aislados.

Cassandra Etter-Wenzel, investigadora del Instituto de Cambio Ambiental de Oxford, afirmó que los modelos y las evaluaciones de ingeniería apuntan en la misma dirección: la electrificación a gran escala está técnicamente al alcance.

El informe plantea que el argumento de la seguridad es potencialmente tan convincente como el del cambio climático. Las fábricas que se abastecen de energía de fuentes de electricidad limpias, ya sean nacionales o regionales, están menos expuestas a los cuellos de botella en el transporte marítimo, las averías en los oleoductos y la volatilidad de los precios de los combustibles importados. Para las industrias capaces de realizar la transición, la electrificación podría actuar como un amortiguador contra futuras crisis energéticas, además de ser una herramienta para la reducción de emisiones.

El proyecto de bomba de calor de BASF como ejemplo a gran escala

Los proyectos reales comienzan a reflejar la magnitud descrita en el análisis de Oxford. BASF se ha convertido en uno de los ejemplos más destacados de electrificación industrial a gran escala. El grupo químico alemán está impulsando una gran instalación de bombas de calor en su planta de Ludwigshafen, que describe como uno de los proyectos de este tipo más grandes del mundo.

El Ministerio de Economía alemán aprobó la financiación del proyecto en octubre de 2024. La construcción comenzó a principios de 2025. En febrero de 2026, BASF anunció la entrega de un evaporador de placas de película descendente de 95 toneladas para el sistema.

Según BASF, la planta utilizará electricidad renovable y calor residual para generar vapor libre de dióxido de carbono para su red de producción integrada. Su puesta en marcha está prevista para mediados de 2027. La empresa afirma que el proyecto podría producir hasta 500 000 toneladas de vapor al año y reducir las emisiones de la producción de ácido fórmico hasta en un 98 %, lo que equivale a unas 100 000 toneladas de dióxido de carbono anuales.

La financiación pública desempeñó un papel importante en el avance del proyecto, un punto que el informe de Oxford utiliza para ilustrar el argumento más amplio sobre la necesidad de apoyo político.

Las deficiencias en las políticas siguen siendo el principal obstáculo.

Oxford identifica el entorno político como el principal obstáculo para un progreso más rápido. En muchos mercados, la electricidad sigue estando sujeta a impuestos y gravámenes que la encarecen en comparación con el gas, incluso cuando la tecnología eléctrica produciría menores emisiones y una mayor seguridad energética.

Las listas de espera para la conexión a la red eléctrica, la lentitud en los trámites de permisos y la incertidumbre en las normas de conexión siguen retrasando proyectos que, de otro modo, estarían listos para comenzar. El informe sugiere que se trata de problemas administrativos y regulatorios, y por lo tanto, solucionables.

La financiación supone un reto aparte, sobre todo para las instalaciones pioneras, cuyo perfil de riesgo resulta menos familiar para los inversores. Oxford sostiene que se necesitan instrumentos de apoyo público, como contratos por diferencia de carbono, subvenciones y préstamos en condiciones favorables, para reducir el riesgo y atraer capital privado. El proyecto de BASF ilustra cómo estos instrumentos pueden impulsar un proyecto técnicamente viable hacia la fase de construcción.

Lo que sugiere el modelo sobre la escala

La cifra del 90 % de la demanda de energía industrial electrificable es fundamental para el argumento de Oxford. Se basa tanto en el estado actual de las tecnologías de calefacción y procesamiento eléctrico como en la trayectoria de las alternativas emergentes. El informe no afirma que esta transición sea inminente ni automática. Sostiene que la base técnica existe y que el ritmo del progreso dependerá de la rapidez con que se subsanen las deficiencias en materia de políticas y financiación.

Para los inversores y responsables políticos que siguen de cerca la descarbonización industrial, la contribución del informe reside en integrar el argumento de la seguridad energética con el del cambio climático. Ambos aspectos se han tratado a menudo por separado en los debates políticos. El análisis de Oxford sugiere que apuntan hacia el mismo conjunto de acciones.